Sarampión en 2026: panorama epidemiológico en las Américas

Durante décadas, la vacunación cambió de manera profunda la epidemiología del sarampión. Antes de la introducción de la vacuna atenuada en 1963, la enfermedad ocasionaba epidemias periódicas y cientos de miles de casos anuales en países como Estados Unidos.
Los datos históricos muestran la magnitud de ese cambio. Según datos de WHO/UNICEF difundidos por Gavi, se reportaron 3,85 millones de casos reportados a nivel mundial en 1980, frente a aproximadamente 205.000 en 2022. Esta disminución demuestra el impacto que ha tenido la vacunación en el control de una de las enfermedades infecciosas más transmisibles.

Fuente: Gavi.org. Datos: WHO/UNICEF.
Sin embargo, reducir la circulación no significa que el riesgo haya desaparecido. Los reportes de OPS/PAHO para 2025 y las primeras semanas de 2026 muestran una actividad importante del sarampión en la Región de las Américas.
Un escenario que volvió a cambiar
Los registros de la OPS/PAHO muestran una circulación sostenida durante 2025 y comienzos de 2026. De acuerdo con el Integrated Surveillance Information System (ISIS) y los reportes de los países a CIM/PAHO, se registraron 14.767 casos confirmados en la Región de las Américas durante 2025 y 7.145 casos durante las semanas epidemiológicas 1 a 8 de 2026.
Más allá del número total, la distribución por edad aporta información relevante. En las primeras ocho semanas de 2026, el grupo de 10 a 19 años concentró 1.344 casos, seguido por el grupo de 20 a 29 años, con 1.159 casos. Al mismo tiempo, la tasa de incidencia fue mayor en los menores de un año.
Esto permite observar dos fenómenos diferentes: el grupo que acumula más casos no necesariamente es el que presenta el mayor riesgo proporcional dentro de su población.

Fuente: OPS/PAHO. Integrated Surveillance Information System (ISIS) y reportes de países a CIM/PAHO.
La cobertura de vacunación sigue siendo decisiva
El sarampión tiene una capacidad de transmisión excepcionalmente alta. Una gráfica difundida por Gavi, con datos de la UK Health Security Agency (UKHSA) y Adam Kleczkowski, indica que una persona con sarampión puede contagiar en promedio entre 12 y 18 personas más. Esta característica obliga a mantener niveles de inmunidad poblacional muy elevados para evitar una transmisión sostenida.
La estimación difundida por Gavi, basada en esas fuentes, sitúa alrededor del 95 % el nivel de cobertura requerido para mantener la inmunidad colectiva frente al sarampión.
El problema aparece cuando las coberturas nacionales o territoriales se mantienen por debajo de ese nivel o cuando existen diferencias importantes entre la primera y la segunda dosis.
Los datos del OPS Immunization Dashboard 2024 muestran precisamente este desafío en Colombia. El gráfico de coberturas entre 2015 y 2024 presenta tanto la primera como la segunda dosis de vacuna con componente contra sarampión por debajo de la línea de referencia del 95 % en 2024. El mapa territorial también evidencia diferencias importantes entre departamentos, con zonas que se encuentran por debajo del 80 %, entre 80 y 89 %, entre 90 y 94 % y otras que alcanzan entre 95 y 100 %.

Fuente: OPS/PAHO Immunization Dashboard 2024.
El reto no es únicamente disponer de una vacuna
La historia del sarampión demuestra que contar con una vacuna efectiva puede transformar por completo el comportamiento de una enfermedad. Pero también muestra que ese logro depende de mantener coberturas suficientemente altas y homogéneas.
Los datos epidemiológicos de OPS/PAHO para 2025 y 2026 muestran casos en distintos grupos de edad, incluidos niños, adolescentes y adultos jóvenes. Cuando existen brechas de inmunidad, un virus con una transmisibilidad tan elevada vuelve a encontrar oportunidades para circular.
Por eso, sostener los esquemas completos, identificar personas susceptibles y cerrar las brechas de vacunación continúa siendo una pieza central para limitar nuevos brotes de sarampión.




